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En Madrid aumentan los carriles para bicicletas

En Madrid aumentan los carriles para bicicletas

En Madrid aumentan los carriles para bicicletas. La capital española protagoniza una interesante iniciativa en el uso de nuevos sistemas de movilidad urbana. La misma, aborda el interés por promover el uso de la bicicleta como nueva solución vial para la ciudad. Se trata de una política del ayuntamiento surgida en el año 2016 y que empieza a mostrar algunos frutos.

Nos referimos al denominado Plan Director de Movilidad Ciclística, el cual tiene sus orígenes en el Plan Director de Madrid aprobado en el año 2008. Todo esto, a su vez, se engloba en la voluntad de minimizar el uso de coches de gasolina, con la intención de minimizar las emanaciones de dióxido de carbono, ahorrar costes de combustible y aliviar el transporte público. Sin duda, se trata de una opción de gran nivel sobre todo en una ciudad como Madrid.

Vale decirse que esta idea ha ganado gran aceptación entre los madrileños, quienes se muestran alegres de usar las bicicletas en plena ciudad. Hay que recordar que ciclismo venía siendo usado en parques o grandes avenidas. No obstante, ya la bicicleta deja de ser entendida como un medio de entretenimiento o actividad deportiva, para ser algo más cotidiano y convertirse, por ejemplo, en la manera en que las personas van diariamente a su sitio de trabajo.

¿Cuáles son las nuevas zonas de movilidad ciclísticas previstas para Madrid?

En Madrid aumentan los carriles para bicicletas, y estas se aglomeran en tres zonas de la capital. Las mismas son las que se describen a continuación:

  • Una conexión de circula por los sectores de Santa Engracia, Bulevares, la conexión Madrid-Río por Aniceto Marinas.
  • Una ruta que atraviesa el Paseo de Moret, Pintor Rosales, Puerta de Toledo, Antonio Leyva, Avenida de Oporto y Eurgenia Montijo.
  • Se plantea una circulación ciclística a través de la Avenida de los Toreros, Padilla, Eduardo Dato, la Plaza de Chamberí y la denominada Gran Vía de Hortaleza con López de Hoyoz.

Un dato interesante es que las bicicletas no están solas en esta propuesta, pues en la tercera ruta se aspira combinar el carril ciclístico con otros de monopatines y otras alternativas novedosas dentro de la llamada movilidad urbana.

Esta experiencia se está copiando de otras ciudades europeas, en las cuales los carrilles-bici han sido bastante exitosos. Estas sendas tendrán dos metros de ancho y se separan de las zonas de vehículos gracias a pequeños elementos de caucho, suerte de demarcadores que dejan en claro que ruta le pertenece al ciclista y cual al conductor automotriz.

Combinar sistemas de movilidad en la ciudad

Uno de los resto de incluir la bicicleta es que la misma debe cohabitar con otros modos de transporte, pues es imposible que se elimine todo el flujo automotor para reemplazarlo por la tracción ciclística. De hecho, en realidad una ciudad del tamaño de Madrid se ve obligada a combinar tres modalidades de movimiento urbano: el flujo de coches privados, el transporte público con grandes vehículos de uso colectivo y, ahora, el uso de la bicicleta.

Lo anterior se logra de dos maneras: con un estudio que permite conocer cuáles son más adecuadas para cada tipo de flujo y movilización, para luego pasar a una clara demarcación que no permita confusiones y accidentes.

La primera fase ya fue realizada en el Plan Director de Madrid del año 2008. Ahora, el estudio del medio ciclístico permite hacer las diferencias de las rutas de bicicletas, logrando así que quienes usan este medio de transporte se sientan seguros de pedalear a sus anchas sin peligro de ser obstaculizados por coches y camiones. De este modo, Madrid se aproxima a una renovación que sin duda será del gusto de todos sus habitantes.

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