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Apoyo del gobierno ante la movilidad urbana

Apoyo del gobierno ante la movilidad urbana

El tema del apoyo del gobierno ante la movilidad urbana  se ha tornado una plataforma de discusión. ¿Acaso es asunto de los gobiernos catalizar estos cambios? ¿O es el sector privado quien los asume? Lo cierto es que muchos opinan que debería ser una cuestión mixta, donde el verdadero rol de los poderes públicos es orientar a la ciudadanía hacia cambios en el modo de circular por las ciudades.

La palabra “orientar” es clave. No se trata de que el gobierno fomente una tendencia, pero nunca que la imponga. Muchas iniciativas de excelente calidad se diluyen o se pierden ya que tienen un aura impositiva que desagrada a las personas, quienes terminan negándose a acatar nuevas directrices por simple rebeldía. ¡Así de simple! En tal sentido, es útil revisar algunas iniciativas donde se han logrado grandes cambios con acciones gubernamentales inteligentes.

El caso reciente de actuaciones por parte del gobierno español

Hay ejemplos concretos de apoyo del gobierno ante la movilidad urbana  que pueden ser tomados en cuenta. Un caso interesante es el de España, donde los entes gubernamentales dan préstamos y facilidades a personas que cambien sus autos viejos (y muy contaminantes) por otros de tecnología más reciente, que resultan menos dañinos al medio ambiente por la menor cantidad emisiones que liberan de CO2.

Se trata de una idea inteligente, sobre todo considerando que el 75% del parque automotor español, en 2016, no cumplía con las normas de circulación para ser menos contaminante. En buena medida, se apoya de manera notable la compra de vehículos eléctricos, con lo cual se logra incentivar esta tecnología que abre sus puertas al futuro de la movilidad en todas las ciudades.

No solo importan las cuestiones de tipo medio-ambiental

El apoyo del gobierno ante la movilidad urbana puede ir más allá de los clichés de la contaminación. También implica la optimización de los medios de transporte.

Un caso al respecto es que ahora se promueve el uso de vehículos sostenibles, compartibles y autónomos. Estas tres características compartidas son lo anhelado por los nuevos planificadores urbanos. La idea no es solo soñar despiertos, sino que los nuevos modos de transporte sean reales.

Uno de los problemas de la movilidad urbana es que, a veces, se hacen iniciativas que son complejas e implican muchos sacrificios por parte del usuario. En dado caso, ahora se pide que esto no suceda, pues entonces la solución a los problemas pasa a ser algo “pasajero”, que se olvida en poco tiempo y no pasa de ser una simple “moda” que deja de llevarse a cabo cuando se acaba la novedad de la misma. Sin duda, lograr esto es todo un reto.

Concretar al destinataria de la ayuda en la movilidad urbana

Este es un punto relevante en lo que respecta al apoyo del gobierno ante la movilidad urbana. Resulta que hay una visión romántica en la cual la movilidad va dirigida a un ser abstracto, aunque con ciertas características: un ser humanos que adora ser peatón, que ama las áreas verdes en la ciudad, y que supuestamente está dispuesto a dejar de usar el auto de la noche a la mañana en pos de la causa noble de la movilidad sostenible.

Lo anterior es algo irreal. Lo cierto es que mucha gente desea seguir usando su vehículo y que muchos usuarios en la ciudad parecen poco proclives a dar su brazo a torcer en este asunto. Es por eso que los gobiernos deben ser inteligentes y no imponer cambios de la noche a la mañana. ¡No! En realidad les corresponde generar la transición entre los modos de desplazamiento actuales y los que se vislumbran en el horizonte.

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